domingo, 13 de enero de 2013

Entre un mar de dudas.



El barco avanzaba suavemente. El mar, tranquilo, ofrecía su mejor faceta, como si de un amigo se tratase. La tripulación llevaba ya dos jornadas enteras navegando, sin parar en ningún puerto, avanzando lentamente, en la misma dirección. Su capitán sabía que tarde o temprano tendrían que parar, pues la despensa se estaba vaciando a una velocidad asombrosa. Pero no quería desembarcar en territorio del gobierno central, no regalaría el pellejo de su tripulación, a ningún alto cargo sediento de poder y reconocimientos. Además uno de sus segundos de a bordo todavía no había vuelto, y comenzaba a preocuparse, ¿Le habría pasado algo? ¿Les querría abandonar? Las dudas cada vez ganaban más terreno en su mente. 




Y bien sabía el capitán, que con todo esto el gobierno central se había empeñado en encontrarle, no les daría ese placer. Él solo encontraría el barco en forma de isla, y se presentaría donde lo reclamaban. Así les demostraría a esos engreídos que no le harían hincar la rodilla, por muchos reconocimientos que tengan. ¿Qué deparará los próximos días? No lo sabía, pero una cosa estaba clara, él podría sentirse orgulloso de estar haciendo lo que cree correcto.
 

martes, 8 de enero de 2013

Ceguera del pasado, presente, y futuro.



Señores, una imagen me incomoda desde hace bastante tiempo. Una imagen que se repite sin cesar para la desgracia de algunas personas. Ya va siendo hora de que alguien tire una lanza en favor de las inocentes personas de las que hoy, y ahora voy a hablar.
Como decía, la imagen que hace agotar mi tolerancia y paciencia, no es otra que la de padres obligando a sus hijos a hacer actividades, las cuales, estos pequeños no han elegido o decidido. No sé, estoy cansado de ver a padres que ponen más ganas e ilusión en una actividad que sus propios hijos. Si no hay ningún problema de salud por el medio, lanzo aquí mi pregunta: ¿Son acaso estas actividades una forma de llenar el vacío que ustedes no supieron llenar en su momento? Estoy cansado de ver padres en gradas de estadios insultando al respectivo árbitro, o de ver a niños llorar porque después de una actuación impresionante, a su querida madre no le ha parecido suficientemente buena. Señores ¿qué tipo de ejemplo les están dando a sus pequeños? Deben aceptar de una vez, que esos pequeños no son ustedes, no van a recuperar nada, lo único que van a conseguir, es que esa inocente persona deje de verles como ejemplos, y posiblemente acabe odiando la actividad en cuestión.
Un consejo, dejen que sus hijos decidan. Puede que el solo hecho de haber elegido ellos la actividad hará que se vean más motivados, e incluso que puedan a llegar a destacar.

miércoles, 2 de enero de 2013

El regalo del toro caído.



El viento helado era lo único que rompía el silencio del tenebroso lugar. El lugar donde los muertos descansaban. El capitán lo cruzó sin detenerse un segundo, pues bien se sabía que ese tipo de lugares no era de su agrado. Cuando por fin llego al acantilado, divisó la tumba. El más hermoso de los lugares para descansar, allí frente al mar y guardando a la tranquila ciudad. Si, un derecho reservado solo para los más fieles guardianes de la ciudad.
El capitán se acercó lentamente y sus dedos tocaron la piedra. Si no tuviera la blanca capucha puesta, su rostro, dejaría al descubierto unas suaves lágrimas. Aún recordaba el respetó que infundía, no ganado con miedo, sino con su cariño inagotable. A día de hoy el capitán no había visto hombre capaz de igualar su fuerza, valor, y corazón. Él, que luchó en batallas mucho más feroces que las suyas, y con el doble de enemigos, solo para poder sobrevivir junto a sus seres queridos,  y siempre con esa fuerza sobrehumana y su sonrisa. Fuera quien fuese el enemigo (o “fato” como decía él). De pronto, el capitán se sintió un estúpido. Sus batallas no son nada comparados con las que él libró tiempo atrás.
El capitán se levantó. “No, no podrán conmigo, ya me he cansado. Les he dado suficiente tiempo a todos, no toleraré más, se lo debo a él” Pensó orgulloso. En ese momento, el viento trajo consigo una voz: “Te ayudaré a cumplir tu juramento renovado”, en ese instante de segundo la piedra se quebró dejando a la vista la vieja espada y el traje de guerra que el antiguo guardián solía llevar.
El capitán se despertó. Su camerino estaba en silencio. Acababa de oír la familiar voz en sueños. No pudo volver a conciliar el sueño. Cuando los primeros rayos de sol aparecieron decidió salir de su camerino. Con cuidado se apoyó en la barandilla de popa, aún se podía divisar el acantilado, donde él descansaba. Uno de sus marines le devolvió a la tierra:
            -Señor, hemos recogido del mar una vieja caja.
El capitán observó la caja, había algo familiar en ella. Cuando la abrió un grito de asombro recorrió el barco. La vieja  espada y el traje de guerra con capucha blanca habían llegado hasta él. Eso significaba que los había heredado.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Golpes y sonrisas.


La noche era tranquila. Una brisa helada, devolvió a la tierra a la segundo de a bordo. Hacía ya tres días que habían llegado a la ciudad llana, y él aún no había vuelto. Aún recordaba las últimas palabras de su capitán antes de adentrarse en el tenebroso bosque que había al lado de la ciudad llana: “Descansar, toda la tripulación, pues va a ser el último momento de tranquilidad antes de responder al gobierno central. Al tercer día esperarme en la parte de atrás de la isla”. Y allí estaban, esperando, en plena noche de invierno frente al final del negro bosque, y una desierta playa.
Sin previo aviso de la espesura del bosque, una sobra blanca apareció. Avanzaba muy lentamente, como si cada paso supusiera un gran esfuerzo. Cuando esta llegó a la playa, el viento transporto hasta el barco un sonido seco, un golpe, apenas perceptible por un oído humano.
Cuando el viento amainó y torno a la normalidad, un hombre de traje de viaje y capucha blanca se adentró en el camerino. El capitán había vuelto, pero su aspecto era detestable. Sus ropas rasgadas, sus labios mostraban una brillante linea roja, y sus brazos ensangrentados, y llenos de golpes y contusiones. Pero a pesar de todo el capitán sonreía como el hombre más feliz de la tierra.
            -Pero capitán, -comenzó la segundo de a bordo con cierta timidez. – no lo entiendo, ¿por qué adentrarse solo en el bosque? y ¿qué ha encontrado en su interior para volver en este aspecto?

El capitán comenzó a recordar, cómo se había encontrado a  todo tipo de criaturas: monstruos y bestias de tamaños y ferocidad inmensos, hordas de centauros, elfos cazadores, dragones, magos… todos ellos se enfrentaron a él, tan dura habían sido las luchas que su espada acabó por quebrarse. Pero no todo había sido lucha, había recordado viejos tiempos, había explorado lugares donde los hombres soñarían llegar y nunca encontrarán, había reído y llorado como un niño, y había planificado mucho mejor sus destinos. Y en ningún momento había estado solo, ¿Cómo podría explicar a la tripulación que  tantos golpes y arañazos era lo que le hacía sonreír, aunque pareciera extraño? Tendría que empezar de nuevo desde el principio:
           -Todo comenzó cuando me adentré en el bosque…

lunes, 24 de diciembre de 2012

La blanca sombra coronada.


El camarote estaba lleno. Los invitados no hacían más que discutir,  y planificar. El capitán, solo escuchaba, allí apoyado en la pared de su camarote, con su capucha blanca puesta. No movió un solo músculo, hasta que ella, la superior de la gran flota, se dirigió a él directamente:
            -Todo está organizado entonces. Solo queda por aclarar un par de puntos. El primero es que me han llegado noticias de cómo meses atrás has echado del barco a la antigua capitana del barco, cuando está se presentó a bordo para recuperar su antiguo puesto. –Una sonrisa apareció en el rostro del capitán. – Justo, sin duda, pero muy osado y poco efectivo, pues el gobierno central le ha dado un puesto de mayor importancia.
            -No me preocupa. – Contestó el capitán. – Solo hice lo mejor para la tripulación.
            -El segundo  punto a tratar, - Continuó ella. – es que en vista de estos acontecimientos, creo oportuno una subida de tu rango. Ahora además del capitán de este barco, serás nuestro contacto con este y todos los barcos que esperan tu llamada. Y dicho esto, no hay nada más que tratar aquí, esperamos noticias.
Cuando todos los capitanes, y su superior ya se encontraban en sus respectivos barcos, y a una amplia distancia. El capitán se quitó la capucha blanca y volvió al camerino. En su mesa un papel con su escudo, mostraba una elegante letra:
“Mantén rumbo a la ciudad llana si quieres, yo no pienso cuestionar tu juicio, pero no tardes en responder al  gobierno central. Se están empezando a poner nerviosos.”

viernes, 7 de diciembre de 2012

El miedo de los renegados.


El día había sido tranquilo, el capitán había dormido bien, había repasado sus mapas, y recibido noticias de su tierra. El barco del mascarón de lobo, seguía su tranquilo rumbo bajo un cielo azul, hacía el pueblo llano.
Pero como siempre pasa, la tranquilidad se ve interrumpida. Murmullos y gritos de asombro, por parte de su tripulación, obligaron al capitán a saber que se supone que habían subido a bordo, y porque creaba tanta expectación.
Ante él una mujer atrapada entre las redes, y empapada, miraba a la tripulación, con cierto temor. Cuando sus ojos se encontraron con los del capitán, este la reconoció. Hacía mucho tiempo que no sabía de ella.
            -Darle ropa seca y presentarla en mi camerino cuanto antes. – Ordenó el capitán.
Cuando la mujer, entró en su camerino, enseguida tomó asiento sin siquiera preguntar. El capitán sonrió, cómo se notaba de donde procedía.
            -Hacía mucho tiempo que no te veía, renegada. – Comentó el capitán.
            -¿Renegada? ¿por qué?                  
            -Sí, renegada pues  fueron tus tres capitanes, los que decidieron hacer las cosas a su manera, renegando del barco, de su puesto de mando, por supuesto de la tripulación. Vosotros sus marines, les seguisteis mostrando al mundo vuestra lealtad, y buena instrucción, pero al igual que ellos ahora sois renegados.
            -Solo renegamos de la anterior capitana del barco, la verdad me sorprende verte al mando del barco.
            -¿Cómo están mis antiguos compañeros de armas? – Preguntó el capitán sin rodeos.
            -Igual de fuertes, y leales a “la vieja guardia” como siempre. – Comentó ella con una sonrisa.– Les alegrará saber que ahora estás tú al mando.
            -Nos desviaremos de nuestra trayectoria, para dejarte en la próxima isla. No te preocupes, por mi tripulación, solo pecarán de tratarte demasiado bien. Cuando te reúnas con tus capitanes, dales un fuerte abrazo de mi parte, y diles de mi parte que “La vieja guardia” sigue luchando, y  que cada vez más fuerte, que pierdan de una vez el miedo que tienen. Ahora vete a descansar, lo necesitarás después del naufragio.
Cuando la mujer se fue del camerino, nuestro capitán sonrió, aún después de tantos años, sus antiguos compañeros de armas seguían igual de fuertes en su lucha. Es increíble, en verdad, sí que tienen madera de líderes.  ¿Quién sabe si sus caminos volverán a cruzarse?

domingo, 2 de diciembre de 2012

La vieja brisa del viento.


La ciudad dormía, en silencio, sin sobresaltos, como debía ser. Nadie debía verlo. Saltando de tejado en tejado, con una rapidez y agilidad comparable a la de un gato. Parecía fácil, pero en realidad la oscuridad le impedía calcular bien sus pasos, hasta tal punto, que se vio obligado a utilizar el viento en un par de ocasiones para evitar la caída. Cuando por fin llegó a los barracones de la ciudad, solo una habitación tenía luz, allí estaba su objetivo. Con pulso firme y tranquilidad, trepó hasta la iluminada ventana. Y por fin la vio, allí sentada de espaldas. Al darse cuenta de su presencia, sus arrugas se hicieron más profundas, había sonreído, como siempre. Nuestro capitán nunca pudo entenderlo, ¿cómo podía sonreír? Siempre pendiente de todos, compartiendo todas las penas, y siempre con lo mejor de ella, su sonrisa y sus buenos consejos.
Compartieron durante un largo rato, hechos, opiniones, y recuerdos, como siempre. La verdad nuestro capitán nunca se cansaría de repetir este tipo de visitas espontáneas.
El viaje de vuelta, fue mucho más rápido, el viento estaba a su favor. La ventana de su camarote seguía abierta, así que sin más entró, aliviado de poder dejar de cubrirse con la capucha blanca. La puerta se abrió a su espalda. Uno de sus segundos mandos entró:
            -Señor, ha llegado un mensaje del gobierno central, han rectificado su posición, quieren que se presente en el barco con forma de isla en media jornada.
            -Gracias, pero por el momento ponga rumbo a la ciudad llana.
            -Pero señor, el gobierno central podría…
            -El gobierno central, no tendrá más remedio que aguantarse. –Lo interrumpió el capitán. – Una gran sabia, siempre me ha dicho que no permita que nadie marque mí camino, y eso es lo que siempre hice. Partiremos en busca del barco islote después de unas cuantas paradas indispensables. 
            -Muy bien señor, pasaré la orden.
Cuando el barco comenzó a navegar, desde la ventana de su camarote, nuestro capitán pudo ver en la playa, una pequeña figura con la mano agitando los brazos. Una carcajada resonó en el camerino, ¿es evidente que todavía le quedaba mucho por aprender de ella? ¿Cómo habría conseguido bajar tan rápido? En fin, solo los años se lo dirán. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Brilla, pero no para siempre.


Esta entrada está dedicada a todas esas personas de quienes la sociedad espera milagros. Si, para todas esas personas cuyo futuro está en grandes investigaciones, proyectos, empresas, etc. Personas que seguramente brillarán y serán conocidos en sus “campos”. Si su vida profesional, puede tener un camino llano de grandezas, pero hoy os dedico esta entrada, para que (espero) os deis cuenta de un grave error por vuestra parte, un error que no dejáis de cometer (evidentemente el hombre sí que choca varias veces con la misma piedra).
Muchos seguramente se sorprenderán: “¿Error? ¿Qué error?” Tranquilos que yo os lo digo con todo mi cariño y respeto. En lugar de mirar tanto para arriba y planificar vuestro futuro, observa a tus iguales, gente que estudia a tu lado una rama llamada “EDUCACIÓN”. ¡OH CLARO! Para vosotros no somos iguales, vuestra carrera, y futuro es más difícil, nosotros nunca entenderemos nada, solo somos una panda de vagos que queremos una vida fácil, y remunerada ¿Verdad? Vamos que llevamos lo que vosotros llamáis una vida inútil.
Bien pues yo os planteo una cuestión: ¿Por qué creéis que estudiamos esta rama? Evidentemente no por el salario, ¿Por el reconocimiento social? ¡AH, NO! Que somos unos vagos se me olvidaba. Venga yo os ayudo un poco. Estudiamos esta rama para poder enseñar a vuestros sucesores, que es más importante tener respeto y una propia personalidad, que premios inútiles que se pudren o se pudrirán en vuestras estanterías. Estudiamos esta rama para enseñarles que un buen triunfador trata bien a sus iguales e inferiores, y no a sus superiores.
Así que por mí, seguir así, que seguro que vosotros siempre sabéis el doble de educación que nosotros, que es nuestra especialidad, ¡Que digo educación! ¡Sabéis el doble de todo vamos! Si, seguir así, demostrando que solo valéis para pisaros entre vosotros, porque estoy seguro que alguien con menos inteligencia, pero más corazón siempre os superará.
Esta lección, queráis o no aceptarla, os la está dando lo que vosotros llamáis, “uno de esos vagos inútiles”. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La antigua y falsa isla.


Cuando el barco con mascarón de lobo llegó al puerto de la gran isla, nuestro capitán cubrió su rostro con la capucha blanca. No quería que nadie le reconociera. Pues fue en esa isla donde comenzó su aprendizaje, donde recibió el barco, de donde se alejó para luchar, donde comenzó la gran guerra, ya acabada afortunadamente.
Su tripulación, contenta de poder descansar de tan largo viaje, se dirigió junto a los segundos de a bordo  a la taberna. Él, sin embargo, comenzó su marcha hacía el bosque. Dejando atrás poco a poco el pueblo. Le gustó entrar en la espesura del bosque, tranquilidad, naturaleza, y vida, no había ruidos extraños, ni problemas, solo el silencio roto por el canto de los pájaros.
Cuando por fin llegó, la puerta de metal, se abrió antes de que pudiera siquiera tocarla. Cualquiera en esa situación, es hubiera llevado un buen susto, pero él simplemente sonrió y penetró en el castillo. Una extraña sensación recorrió su cuerpo. El castillo estaba igual físicamente, pero su interior, no se parecía en nada al que él recordaba. Quizá el nuevo señor del castillo tenga una nueva forma de ver las cosas, pero seguía siendo eso, un hombre normal y corriente, y nuestro capitán no  había hecho tan largo viaje para dar media vuelta.
Así que sin más dilación, pico a la puerta de la gran habitación, y tras un “adelante”, entró. Por fin lo veía el famoso señor del castillo, tan respaldado, tan famoso. Allí sentado, sonriente, y mirándolo como si fuera un viejo amigo.
-Ya me estaba preguntando, porqué tardabas tanto en visitarnos.
-¿Me esperabas? -Pregunto nuestro capitán sorprendido.
-¡Ya lo creo! Tus aventuras en el mar no caen en sacos rotos, y vuelan a una rapidez increíble. Llevo meses siguiendo tu pista, y al final eres tu quien encuentra nuestro barco.
-¿Barco? ¿Será isla? -Preguntó extrañado el capitán.
-Joven, aunque en la gran guerra estuviéramos en bandos diferentes, deja que te enseñe una lección que tus maestros no te han demostrado. No porque no quisieran, sino porque no debían. Mira por la ventana el mar, por favor.
El capitán cauteloso se quitó la capucha y miró… ¡Eso lo explicaba todo! La razón de que tardaran meses en encontrar de nuevo a la isla, era que… no era una isla, ¡Era un barco inmenso! Que se deslizaba por el mar lentamente. Eso explicaba el por qué nunca habían sufrido un ataque, pues nunca estaban en el mismo lugar. El señor del castillo, al ver la cara de incredulidad del capitán, soltó una sonora carcajada.
                -¡¿¡No te lo esperabas verdad!?! Jaja.
                -Pues no la verdad –admitió el capitán.
                -Bueno ahora escucha, sé porque has venido, si también lo sé –Añadió al ver otra vez la sorpresa del capitán – Tu tripulación, y tu barco son bien conocidos aquí. Mira, el gobierno central todavía no quiere dejarte volver de forma permanente, quieren que sigas manejando el barco con el mascarón de lobo como hasta ahora. Esta situación cambiará pronto, solo tienes que esperar una jornada más. Esa es lo único que te puedo decir por el momento. La verdad que lo siento, pero yo solo cumplo lo que me ordenan.
                -Bien, bueno no te preocupes, la verdad que me esperaba otra cosa, pero por lo menos no acaba aquí mi labor. Espero que no te importe, que mi tripulación y yo, nos quedemos una noche aquí, solo para descansar y comprar cosas necesarias para el viaje.
                -Solo con la condición, de que cuando salgas del castillo, no te vuelvas a poner la capucha, durante tu estancia aquí. Aquí estas en territorio aliado, no la necesitas.
El capitán rió, y tras despedirse, comenzó su descenso por el bosque, hacia la taberna del pueblo, donde estaba toda su tripulación. Sin saber que al llegar, recibirá una bienvenida que le marcará una sonrisa para toda la semana.

jueves, 1 de noviembre de 2012

El horario, con sangre entra.


Lectores, y lectoras, ayer he tenido la desgracia, o el placer (todavía no lo tengo claro) de tener que discutir no solo una vez, sino que dos, el tópico de la educación actual.
El término educación, es bastante amplio que duda cabe, pero hoy al igual que ayer voy a centrarme en ¿Qué tipo de educación reciben las nuevas generaciones? no solo hablo dentro del ámbito de la escuela, sino que también del familiar.
Los niños que hoy corretean por los colegios, a parte de todos los conocimientos y trabajos que reciben en el centro (creerme que no son pocos, que dan conocimientos cada vez más avanzados a su edad), se ven metidos en un sin fin de actividades llamadas “extraescolares”. Pues claramente el inglés es bastante importante (más bien necesario), pero claro, a parte de eso, el niño realizará por ejemplo: futbol, piscina, kárate, o tenis, lo que se, y eso hablando de dos actividades, porque  si entro en los que  también tienen un instrumento y van a clases de música, o hacen teatro, etc, es un: ¡APAGA Y VÁMONOS! En serio ¿Los padres no se dan cuenta de que también van a tener exámenes y deberes? Qué si su niño el lunes y miércoles tiene inglés y futbol (por ejemplo), y el martes y jueves música, o tenis ¡DA IGUAL! El pobre crio cuando llegue a casa ¡¡¡NO SE VA A PONER A ESTUDIAR!!!
Les propongo a esos padres que hagan un horario con TODAS las actividades del niño y cuando lo tengan, miren cuanto tiempo tiene su “peoncita” para estudiar: ¿después de comer, con la comida en la boca? o no espera mejor, después del entrenamiento cuando venga reventado.
Hago un llamamiento a la cordura. SON NIÑOS, NO MÁQUINAS, así que no nos llevemos las manos a la cabeza cuando el pobre niño nos traiga 4 suspensas.
Y ya centrándome en la otra cara de la moneda ¿QUIÉN ES EL GENIO, QUE PENSÓ, QUE LOS DEBERES PUEDEN LLEGAR A SER MÁS ATRACTIVOS PARA LOS NIÑOS QUE JUGAR EN LA CALLE A CUALQUIER ACTIVIDAD? En fin, no hay palabras para semejante estupidez, porque claro todos los niños del mundo te dirán: “Buf, que rollo el salir a jugar, los deberes son más divertidos, ¡VOY A MI CUARTO A HACERLOS!”. No dudo ni un segundo en que se puedan convertir en algo un poco más atractivo, pero aceptemos de una vez, que son lo que son, DEBERES, y como niños que son ellos, la mayoría prefería tirarlos por la ventana.
Así que señores, no intentemos dar pasos de gigantes con piernas de humanos, que es mejor que avancemos poco y bien, que mucho y con semejantes lagunas.

El dinosaurio que no se extinguió.


El caminar de la calle era diferente aquel día. Se notaba desde la mitad del trayecto, pues la aglomeración de la gente solo se daba en la mitad de la izquierda de la acera. En tu mente resuena un “¡Qué raro!”. Pero tus piernas continúan caminando por el lado derecho de la acera. Y por fin, te encuentras con la fuente del “problema”, una pareja de chicos se basaban apasionadamente en el lado derecho de la acera, mientras a su alrededor la gente se apartaba con cara de pocos amigos, o apresuraba el paso con una risa burlona en su rostro. Pero ¡QUÉ ESTAMOS EN LA EDAD MEDIA!, ¡QUÉ MÁS DA QUE SE ESTÉN BESANDO! Es increíble como un país en pleno siglo XXI todavía guarde sus prejuicios pasados. SEÑORES DESPIERTEN que el dictador falleció hace muchos años, que somos un país libre, que en lugar de reírse o tacharlos de monstruos, deben apoyarlos y respetarlos, que son personas normales, con sentimientos. Puede que les atraigan cosas diferentes  que a mi y a ustedes, pero ¿y qué? por ello no dejan de ser mejores o peores personas.
Para terminar, solo me queda decir que ellos han demostrado tener el doble de personalidad que ustedes. REFLEXIONEN, ¿Qué tipo de vida tienen ustedes, si se están preocupando por cosas tan idiotas?

jueves, 25 de octubre de 2012

Se llama: "supervivencia reiterada".


Lectores y lectoras, esta entrada se va a centrar en una forma de reiterar otra entrada llamada “supervivencia”, la cual según creo está colocada en las más populares. Como comenté en esta entrada bastante antigua en mi blog, cierto centro podría compararse con la selva misma. Una selva en la que cada uno debe sobrevivir, y donde la ley del más fuerte, se toma como norma general. Un lugar para mis ojos, gris, apagado, con personas sin personalidad. Personas que anteponen antiguas disputas, a su verdadero deber. ¿Y quién era el más fuerte? Os preguntareis. Yo os respondo, el más poderoso. Si, aquel que debería proteger, guiar, y educar, al resto de bestias que tiene como seguidores. Como ven salir de allí no fue nada fácil  para mi, pues es un lugar que tiene como única finalidad hacer sufrir. Perdí mucho en aquella selva negra antes de conseguir escapar, perdí compañeros, que no dudaron ni un segundo en darme la espalda en momentos claves, perdí la sonrisa, la cual no recuperé hasta que no salí, y lo más doloroso, durante unos momentos, llegue a perder la confianza, tanto de aquellos que me miraban, como la mía. ¿Cómo salí? Pues justo cuando ya daba todo por perdido, mis ojos se abrieron mostrándome la verdad. No era yo el problema, ni la selva, sino que el verdadero peligro era quien habitaba en aquel lugar. Intenté demostrárselo a la gente desde dentro, pero claro, nadie me creyó, y fue entonces y solo entonces cuando pude ver la salida, SI NADIE CREÍA MI HISTORIA, YO HIBA A DEMOSTRARLA. Y luche, y trabaje con todo mi esfuerzo, y con una sonrisa recuperada. Y al fin salí, y el mundo por fin lo vio. LO HABÍA CONSEGUIDO.
Señores, puede que esta pequeña victoria no supusiera el menor cambio para el centro en cuestión. Pero en realidad, si que marco el comienzo de su fin, pues hoy me enorgullezco comunicaros, que mi historia se ha repetido con otra generación, y otra generación ha vuelto a sobrevivir, y a demostrar una vez más lo que yo demostré en su día. Otra gran persona, que con su fuerza y moral, ha salido a base de tajos de machete.  Me enorgullezco de este gran luchador, ahora solo pido que siga luchando así de bien, y que no desfallezca nunca.
Lo mejor de todo, señores, es que por fin todo el mundo ve lo que en realidad es. Un lugar peligroso, al que nadie ya se acerca. Pues nadie quiere jugársela por un puñado de bestias que solo quieren ver sangre. Un puñado de bestias que ahora se quedan solas, pues ahora la ley de la naturaleza se ha puesto en su contra.

martes, 23 de octubre de 2012

Erase una vez, una aventura.


La penumbra alumbraba mis ojos. Tonto de mi, por pensar que una sesión de relajación anterior, no supondría una serie de pagos y no precisamente monetarios. Como decía la oscuridad no tenía otra cosa mejor que hacer que impedirme la vista, mi voz había sido silenciada, y mis manos condenadas a estar unidas impedían cualquier tipo de movimiento. ¡AY! pero ingenuos organizadores todavía me quedaban dos de mis sentidos: El olfato y el oído.
Si puede parecer estúpido, pero solo con esos dos pude comprender que el principio de una gran aventura me esperaba. Tras identificar cada uno de los integrantes y el tipo de vehículo en el que me desplazaba, pude sentir dos sentimientos: El primero rabia, por no haberos visto venir, y el segundo gratitud por algo (en aquel momento no sabía que) que prometía bastante.
Cuando mis tres esclavos sentidos fueron liberados uno a uno, mientras una de las canciones más bonitas del mundo sonaba, la primera sonrisa se dibujó en mi cara. El recorrido, ya tan conocido nos adentró una vez más en mi querida ciudad. Recuerdos, en cada calle, en cada rincón. Y por fin cuando el reino de la luna llego a la pequeña población, la sorpresa tan esperada llegó, UN GRAN FESTÍN, no solo por sus manjares, si no por los integrantes de la mesa:
  •  Ella, la fuerza personificada, fuente de inspiración y a la vez de temor. Siempre le estaré agradecido, no solo por cada momento a su lado, si no por ser ella la estrella que protege a todo el gran grupo.
  •  Mi querido ingeniero, gran pensador, y consejero. Sin él, ¿qué tiene sentido? En cada aventura, NADA, pues él, es el único capaz de marcar la travesía.
  • Cómo no, mi compañero en esta gran aventura. También privado de sus sentidos por un tiempo, no dudó un segundo en mantener ese punto objetiva locura que nos hace tan especiales. Siempre efusivo, pero leal y fuerte.
  • El músico. No presente en el gran festín en forma física, pero como siempre sentido con el corazón. Muy importante para mi, pues es el que marca el ritmo de nuestros pasos, con un carisma e inteligencia inigualables.
  • El pequeño guerrero, gran conocedor de las artes marciales. Aparentemente inofensivo, pero de gran fuerza tanto física como mental. Siempre dispuesto a protegerte con esa sonrisa tan característica de él.
  • El experto tirador. Modesto, pues no reconoce su gran habilidad, pero puedo juraros por todos las sillas del mundo, que su puntería es envidiable. Él único capaz de ver las alegrías y los problemas desde lejos.
  • La capitana, la persona más fuerte de espíritu que conozco. Siempre digna de su rango, comprende a cada uno de los viajeros, y los apoya con todas sus ganas. Indispensable, pues el grupo no afrontaría ningún reto sin su apoyo, y sinceridad.
  • El domador de dragones. Siempre en pie, atento, y dispuesto a ayudar. El grupo no duraría ni 5 minutos frente a cada peligro, si faltara.
  • El investigador. Siempre con su voz tranquilizadora, capaz de sostener todo el peso de una montaña sobre sus hombros, sin perder ni un segundo su sonrisa.
  • El experto culinario. Sin él habríamos caído envenenados por cualquier tipo de sustancia, que aparentemente quitara la sed. Muy respetado, pues su aguante y sentido del humor, no se agotarán ni en un millón de “pues con coca-co…(no pongamos marcas por favor) estaría mucho mejor.
  • El hombre lobo. Fiel guardián del grupo. Siempre dispuesto a defender con uñas y dientes al grupo. Y aunque aún siga buscando algo por el mundo, debe saber que siempre tendrá esta manada a su lado.

Todos y cada uno de ellos pertenecientes a este grupo de aventureros, en el gran festín todos reunidos. Un gran festín que dio lugar a una gran celebración, que no duro veinte días y veinte noches no se porque, pues no sería por ganas, y su posterior  gran competición. Pero lo mejor de todo, y posiblemente lo que nos hace tan especiales, es que siempre estuvimos juntos. Pues el viaje no es lo más importante, sino quien te acompaña.


jueves, 18 de octubre de 2012

La vieja guardia.


Nuevos, nuevos, y más nuevos. Si, el capitán de traje con capucha blanca observaba a través de su camerino una tripulación cada vez mayor en número. Habían comenzado el viaje una vez más, mejor preparados, con nuevos barcos aliados, con nuevos y buenos puestos de mando a su lado. Pero, mientras visitaba hace un par de días un barco aliado, le quedo la sensación de ser el único capitán viejo, no en el sentido de edad. Pero no lo entendía, sus capitanes, hace años, le enseñaron y demostraron que ser así era la única forma de sobrevivir.
En fin, era evidente que su tripulación y su pequeño barco eran diferentes a los demás, pero bueno quizá eso sea lo que los hace tan especiales, y respetados, su forma de ser, de mirar, y de luchar. Si, aún queda esperanza para la vieja guardia, y sus fieles soldados guardianes, campeones de la gran batalla, y a partir de ahora guías de esos majestuosos y gigantescos navíos que siguen a este antiguo barco con mascarón en forma de lobo.
CANCIÓN:

Erase una vez, un mundo.


Hoy señoras y señores, me gustaría hablar de cierto tipo de personas. Personas analíticas, personas que basan casi todos sus argumentos e ideologías en bases de datos y multitud de estadísticas. En fin, en realidad no critico su forma de ver las cosas, pues yo no soy quien para dar lecciones a nadie, pero si que me voy a permitir la libertad de dar un pequeño consejo.
¡¡¡Para todas las personas de este tipo!!! Si nosotros aceptamos vuestra forma de ver las cosas, aceptar vosotros nuestra visión también. Porque está muy bien que expliquéis y defendáis vuestras ideas, pero  comprender, y aceptar que hay gente que prefiere actuar con los sentimientos como bandera, porque hay gente que si que se preocupa por los demás antes de mirar por si mismo, porque hay gente que lucha por su sueños aunque miles de tablas y estadísticas estén en su contra, porque hay personas que aún creen en el corazón de la humanidad. SI, y aceptarlas, no las miréis con cara de pena, o de superioridad, aunque en vuestro universo y mente no parezcan más que simples inconscientes, SONREIRLES Y APOYARLES, y os aseguro que os lo devolverán con creces. Por supuesto, espero que vosotros no dejéis de analizar, calcular, o lo que estiméis oportuno, pues sois vosotros y solo vosotros los más cuerdos de este cuento llamado mundo.

lunes, 8 de octubre de 2012

Lagrimas de lobo.


El camarote recién ordenado había recuperado toda su elegancia, le había costado lo suyo conseguirlo, pero por fin una vez más estaban preparados. Unos ligeros golpes en la puerta devolvieron al capitán a la tierra, cuando esta se abrió, una mujer entró en el camarote. La antigua dueña del barco se encontraba ante él ¡Cómo se podía atrever, a presentarse ahora! Hacía tiempo que había demostrado lo que significaba el barco para ella. Si, el capitán lo recordaría siempre. Como los había abandonado en el momento en el que la necesitaron, como había desaparecido sin dejar rastro, ni explicación, y como nuestro capitán tuvo que sacar del peligro a su tripulación.
   -Vengo a reincorporarme en mi antiguo puesto.- Dijo con voz dulce.- Así que ahora, yo vuelvo a estar al mando. Puedes retirarte e informar a la tripulación.
El capitán sin moverse, sonrió.
   -¿Sabes lo que la tripulación ha hecho, en cuanto han vuelto a subir al barco?
   -No, ni me importa la verdad, ahora ¡cumple la orden!
   - Nada más subir,- continuó el capitán- me dieron un abrazo. Con tú marcha en mitad de la guerra, yo tuve que asumir el mando del barco, y cumplir como deberías haberlo hecho tú. Nos enfrentamos a barcos que podían haber acabado con todo, pero siempre hemos salido airosos, y no ha sido gracias a mi, ha sido gracias a la lealtad de esas personas…
  - ¡CUMPLE LA ORDEN!
  - ¡CÁLLATE! Ya no eres quien para dar órdenes en este barco, qué dirían tus antiguos compañeros, abandonar a tu tripulación cuando más te necesitábamos. El barco vuelve a ser lo que era, y los nuevos mandos y yo, lo mejoraremos. Quiero que ahora des media vuelta y no vuelvas a subir a este barco.
Cuando la mujer abandonó el barco, la tripulación irrumpió en aplausos, estaban felices, tan felices que no apreciaron como la capucha blanca dejaba entrever las lágrimas de su capitán, y en ese preciso momento, el mascarón del lobo acompañó a su capitán comenzando a dejar caer de sus ojos unas silenciosas y relucientes lágrimas.

martes, 2 de octubre de 2012

El brillo de la estrella apagada.


La calle, tan ajetreada como siempre, mostraba una vez más la rutina de las gentes absortas en sus vidas. El rápido andar de los habitantes  ocultaba a cierta personita que tranquilamente sentada, observaba a todos y cada uno de los caminantes.
Tus ojos y los suyos se encuentran por casualidad, y mientras tu mente te dice que des media vuelta, tus piernas ajenas al deseo de su jefe, avanzan sin mostrar ni un ápice de temor. Es irónico como había cambiado la situación, no hace mucho, esta persona mostraba siempre al mundo una cara de inocencia, y cariño, realmente envidiables, mientras que su igual, no era más que un “sucio vago”  que no le llegaba a la suela de los zapatos. Si, como casi siempre, los que juzgan antes de tiempo, la CAGAN literalmente. Pues es ahora, cuando  ese “sucio vago” no hace más que demostrar lo que realmente vale, mientras que lo queda de su “super triunfadora” sobrevive como puede.
Realmente es decepcionante como el germen que más puedes llegar a odiar ha amoldado su forma de ser, y transformado a alguien en un ser tan arrogante, orgulloso. Puede que como dicen ellos “es de tu sangre” no lo niego, y nunca lo negare, pero yo les devuelvo la  pelota con una pregunta “El sucio vago” ¿no lo es también? Si, ese “sucio vago” a el que tanto criticaron y que ahora les planta cara con algo muy importante, SU PROPIA PERSONALIDAD.