domingo, 20 de enero de 2013

El recuerdo del último bufido del toro.

El pasado, está lleno de momentos en los que nuestra propia mente se transporta. A veces, de una manera inconsciente, otras por añoranza, y otras por el simple hecho de encontrar una sonrisa en un momento de oscuridad.
Pero  hoy no voy a hablar de momentos pasados, sino de las personas que hacen posible que esos momentos sean únicos. Hoy se cumple un año más de la marcha de una persona inigualable. Una persona respetada no solo por su fuerza física, sino que también por la fuerza de sus valores. Alguien que siempre lucho, y si puedo decir LUCHÓ, para intentar conseguir el mejor futuro posible para él y los suyos. Puede que no fuera licenciado, ni viajara por el mundo, y puede que no pudiera presumir de trabajar en lo que le gustaba, pero a pesar de eso se supo ganar el respeto del mundo solo con su gran corazón, y con una humildad que todavía hoy son recordados.
Como decía, hoy se cumple un año más en el que mi camino se separó del suyo, y a día de hoy no he encontrado ni hombre, ni mujer que iguale la grandeza de esta persona. Y es en realidad eso lo que le falta por comprender al ser humano para alcanzar la grandeza: “no es grande lo que  puede tener o tiene el ser humano, sino el cómo utilizarlo”.

martes, 15 de enero de 2013

Nº50.



Recuerdo la primera entrada en este blog, bueno en realidad recuerdo todas y cada una de ellas, pero especialmente la primera. Pues ese seis del Abril de 2012 no solo supuso que se abriera ante mí un nuevo mundo al que dar forma, sino que también una posibilidad de ver el mundo desde una perspectiva totalmente nueva para mí. Estas cuarenta y nueve anteriores entradas, hemos pasado por lugares en los que lo único que puedes aprender es a sobrevivir, hemos conseguido ser como el fénix en un nuevo nacimiento de entre sus cenizas, hemos visto caras de la sociedad no tan avanzadas y que deberían ser olvidadas, hemos disfrutado de cuentos e historias, y hemos realizado viajes y aventuras maravillosos. Dudas, peligros, y miedo, no negaré que existieron, como tampoco negaré que aprendimos a controlarlos y doblegarlos sin ningún problema, y lo más importante, todo esto lo hemos hecho juntos.
¿Qué viene ahora? Pues me temo que la respuesta será solo el tiempo el encargado de traerla. Puede que más viajes e historias aún sin acabar, puede que más verdades afiladas, o simplemente mi extraña forma de mirar el mundo. Solo espero que no olvidéis que estaré encantado de que dediquéis unos minutos de vuestro tiempo, en adentraros en mi mundo. Así que una vez más gracias, y bienvenidos.

domingo, 13 de enero de 2013

Entre un mar de dudas.



El barco avanzaba suavemente. El mar, tranquilo, ofrecía su mejor faceta, como si de un amigo se tratase. La tripulación llevaba ya dos jornadas enteras navegando, sin parar en ningún puerto, avanzando lentamente, en la misma dirección. Su capitán sabía que tarde o temprano tendrían que parar, pues la despensa se estaba vaciando a una velocidad asombrosa. Pero no quería desembarcar en territorio del gobierno central, no regalaría el pellejo de su tripulación, a ningún alto cargo sediento de poder y reconocimientos. Además uno de sus segundos de a bordo todavía no había vuelto, y comenzaba a preocuparse, ¿Le habría pasado algo? ¿Les querría abandonar? Las dudas cada vez ganaban más terreno en su mente. 




Y bien sabía el capitán, que con todo esto el gobierno central se había empeñado en encontrarle, no les daría ese placer. Él solo encontraría el barco en forma de isla, y se presentaría donde lo reclamaban. Así les demostraría a esos engreídos que no le harían hincar la rodilla, por muchos reconocimientos que tengan. ¿Qué deparará los próximos días? No lo sabía, pero una cosa estaba clara, él podría sentirse orgulloso de estar haciendo lo que cree correcto.
 

martes, 8 de enero de 2013

Ceguera del pasado, presente, y futuro.



Señores, una imagen me incomoda desde hace bastante tiempo. Una imagen que se repite sin cesar para la desgracia de algunas personas. Ya va siendo hora de que alguien tire una lanza en favor de las inocentes personas de las que hoy, y ahora voy a hablar.
Como decía, la imagen que hace agotar mi tolerancia y paciencia, no es otra que la de padres obligando a sus hijos a hacer actividades, las cuales, estos pequeños no han elegido o decidido. No sé, estoy cansado de ver a padres que ponen más ganas e ilusión en una actividad que sus propios hijos. Si no hay ningún problema de salud por el medio, lanzo aquí mi pregunta: ¿Son acaso estas actividades una forma de llenar el vacío que ustedes no supieron llenar en su momento? Estoy cansado de ver padres en gradas de estadios insultando al respectivo árbitro, o de ver a niños llorar porque después de una actuación impresionante, a su querida madre no le ha parecido suficientemente buena. Señores ¿qué tipo de ejemplo les están dando a sus pequeños? Deben aceptar de una vez, que esos pequeños no son ustedes, no van a recuperar nada, lo único que van a conseguir, es que esa inocente persona deje de verles como ejemplos, y posiblemente acabe odiando la actividad en cuestión.
Un consejo, dejen que sus hijos decidan. Puede que el solo hecho de haber elegido ellos la actividad hará que se vean más motivados, e incluso que puedan a llegar a destacar.

miércoles, 2 de enero de 2013

El regalo del toro caído.



El viento helado era lo único que rompía el silencio del tenebroso lugar. El lugar donde los muertos descansaban. El capitán lo cruzó sin detenerse un segundo, pues bien se sabía que ese tipo de lugares no era de su agrado. Cuando por fin llego al acantilado, divisó la tumba. El más hermoso de los lugares para descansar, allí frente al mar y guardando a la tranquila ciudad. Si, un derecho reservado solo para los más fieles guardianes de la ciudad.
El capitán se acercó lentamente y sus dedos tocaron la piedra. Si no tuviera la blanca capucha puesta, su rostro, dejaría al descubierto unas suaves lágrimas. Aún recordaba el respetó que infundía, no ganado con miedo, sino con su cariño inagotable. A día de hoy el capitán no había visto hombre capaz de igualar su fuerza, valor, y corazón. Él, que luchó en batallas mucho más feroces que las suyas, y con el doble de enemigos, solo para poder sobrevivir junto a sus seres queridos,  y siempre con esa fuerza sobrehumana y su sonrisa. Fuera quien fuese el enemigo (o “fato” como decía él). De pronto, el capitán se sintió un estúpido. Sus batallas no son nada comparados con las que él libró tiempo atrás.
El capitán se levantó. “No, no podrán conmigo, ya me he cansado. Les he dado suficiente tiempo a todos, no toleraré más, se lo debo a él” Pensó orgulloso. En ese momento, el viento trajo consigo una voz: “Te ayudaré a cumplir tu juramento renovado”, en ese instante de segundo la piedra se quebró dejando a la vista la vieja espada y el traje de guerra que el antiguo guardián solía llevar.
El capitán se despertó. Su camerino estaba en silencio. Acababa de oír la familiar voz en sueños. No pudo volver a conciliar el sueño. Cuando los primeros rayos de sol aparecieron decidió salir de su camerino. Con cuidado se apoyó en la barandilla de popa, aún se podía divisar el acantilado, donde él descansaba. Uno de sus marines le devolvió a la tierra:
            -Señor, hemos recogido del mar una vieja caja.
El capitán observó la caja, había algo familiar en ella. Cuando la abrió un grito de asombro recorrió el barco. La vieja  espada y el traje de guerra con capucha blanca habían llegado hasta él. Eso significaba que los había heredado.