miércoles, 17 de julio de 2013

La marcha hacia la verdad



Los mares de las ciudades libres, bosques oscuros, islas que se mueven, ciudades aliadas de tormentas heladas, aldeas perdidas. El mensajero había recorrido demasiado mundo para dos meses. En cada lugar una historia diferente, un nuevo rumbo, y rumores cada vez más descabellados.  El último fue el más inverosímil, “Una bandera negra que unifica a piratas, reinas, caballeros, renegados, piratas, mercenarios, y  desertores del gobierno central, y todos capitaneados por un hombre con armadura de capucha blanca”.  Era absurdo, con solo ponerse a pensarlo, la guerra había terminado hacía un par de años, y una nueva era improbable. Pero eso en realidad no importaba, porque al final, el mensajero al fin había conseguido encontrarlo. El inmenso barco que hacía tanto tiempo buscaba, al fin se encontraba ante él, anclado en el pequeño puerto de una aldea sin nombre.
Se llevó una grata sorpresa cuando con su pequeño monóculo divisó la bandera negra hondeando en lo alto del barco. Puede que pareciera temerario para muchos, pero había recorrido demasiado para dar media vuelta con el mensaje, así que sin planteárselo mucho más el mensajero se acercó al gran barco de madera.
                -¡Al camarote! – Dijo uno de los marineros nada más verle subir a bordo.
Al abrir la puerta, allí lo encontró bajo su blanca capucha. Discutía futuros rumbos, y mejoras con su segundo de a bordo. Su voz se apagó, cuando sus ojos verdes se percataron de su presencia.
                -Traigo un mensaje para usted. –Añadió el mensajero tembloroso.- Llevo dos meses siguiéndole la pista, y puede que haya llegado tarde.
                -¿De quién? – Preguntó él.
                -No lo sé, no me dijo quién era solo me pagó una buena suma para que pudiera entregarle esto.
El capitán abrió el sobre con decisión, y leyó en silencio el mensaje. Al acabar se lo pasó a su oficial.
                -¿Una invitación para cinco personas  a una reunión en la gran isla? – Comentó incrédulo el oficial.- Acaba mañana. ¿Después de todo han mantenido la reunión? Es un insulto.
                -Sí, pero hay que ir, eso nos dará la respuesta final sobre el futuro que nos espera.
                -Voy contigo. – Dijo el oficial de inmediato.
                -No amigo mío, eres el segundo de a bordo, te necesito al mando en el barco durante mi ausencia. Partiremos mañana. Has hecho muy bien tu trabajo. – Añadió el capitán dirigiéndose al mensajero – Puedes quedarte a descansar un día antes de volver si lo deseas.
                -¿Qué pasará ahora capitán? ¿Cómo acabará todo esto? – Comentó nervioso el oficial.
                -Me temo que esta vez no lo sé. 

jueves, 11 de julio de 2013

El jefe de la manada



El mar acariciaba su madera de forma sutil y eficaz, el viento a su favor, y un cielo completamente despejado. Se podría decir que el barco estaba destinado a ser construido, y su capitán a ser el dueño. Su nueva andadura suponía un montón de trabajo duro, pero también la chispa de la esperanza que la tripulación necesitaba.
Su capitán apoyado en el mascarón con una sonrisa, volvió a tierra cuando oyó la noticia: “Unos individuos pedían permiso desde un bote para subir a bordo”. Al ver sus rostros tan familiares y queridos no lo dudó un segundo, “¡Claro que podían pasar! Además llegaban en el momento preciso para comprobar lo que habían logrado”. Risas, abrazos, y anécdotas fueron el orden del día, seguidas de un suculento banquete en su camarote. Como siempre su compañía llenaba todo de nuevas aventuras, regalos, historias, y planes. Ante él tenía la élite en cada campo: Sanidad, investigación, construcción, tecnología, etc. Si, se sentía orgulloso de ellos, desde su juventud, incluso desde su infancia habían permanecido unidos a pesar de tener caminos diferentes. Al igual que él, cada uno había conseguido dirigir su destino a su manera, y eso los hacía grandes. El cambio de rumbo le hizo volver a de sus pensamientos. “No había ordenado ningún cambio de dirección, que significaba esto. Como capitán debería se le debería haber pedido o en su defecto consultado, y justificado tal decisión.”. Los gritos fueron aumentando a medida que se acercaba al timón. El navegante tirado en el suelo, le miro en busca de ayuda. Todos ellos incluido su oficial, habían cogido el timón del barco y manteniendo una ruta completamente contraria a la ordenada.
                -¿Quién ha ordenado cambio de rumbo señores? – Preguntó el capitán.
                -Creo que ya es hora que te calles y dejes trabajar a los que saben.
El viento trajo de si una ráfaga, su brazo fue rápido, y su espada obediente. Todos ellos le miraron con desprecio desde el suelo.
                -HE PREGUNTADO: ¿Quién ha dado la orden?
                -Preferimos seguir este rumbo, nos es más favorable, ADEMÁS PARA ESO TIENES LA TRIPULACIÓN.
Su fría espada tocó la garganta de su oficial, su mano derecha, uno de sus hermanos.
                -Jamás… ¡JAMÁS VUELVAS A DECIRME COMO TENGO QUE COMANDAR MI TRIPULACIÓN! Y jamás vuelvas a intentar dirigir mi… creo que nuestros invitados deberían marcharse.
“Puede que sean los mejores, pero aún les queda por aprender una lección muy importante, la HUMILDAD.”


lunes, 8 de julio de 2013

La bandera negra de la esperanza.



Sus ojos se abrieron. Se había dormido en lo alto del acantilado. El oficial bostezó y miró al horizonte oscuro. ¿Por qué su capitán le había ordenado sentarse ahí en su ausencia? No hacía más que mirar al horizonte, pero nunca nada le había hecho levantarse. Y un día desapareció junto a la tripulación en la noche dejándole no más que la orden escrita en un papel.
El sonido del martillo le hizo volver a la tierra. Había alguien en el barco. A medida que se acercaba sus pelos se le erizaban por el miedo.
Una sombra acompañaba con el cuerpo a los martillos. No pudo reprimir el grito cuando unos ojos verdes, cansados y humedecidos se encontraron con los suyos. Sin duda el hombre de sucio pelo largo, barba poblada, y manchas de sangre y barro tanto en la piel como en su armadura de capucha blanca era su capitán.
                -¿Crees que aguantará? – Preguntó a su oficial.
                -No podemos hacer mucho más en esta playa, tendremos que arriesgarnos a navegar  e ir mejorándolo con el tiempo. - Y tras mirarle continuó.- Tenemos noticias. Se habla de una intrusa en numerosas bases navales del gobierno central, cuya forma de lucha es totalmente suicida, como si no tuviera nada que…
                -Lo sé.- Le cortó el capitán. – Habrá que comenzar con los preparativos, la tripulación…
                -¿Qué está pasado capitán? –Comentó el oficial bruscamente.- Nos entrenamos durante meses en otros mares, cuando volvemos nos recibe a balazos la armada del gobierno central,  juntos construimos otro barco, nuestra camarada nos abandona para siempre, pero los renegados  y cada vez más reclutas se unen a la causa, usted no deja de mirar al horizonte, hasta que un día tanto usted como la tripulación desaparece, y ahora después de días sin noticias suyas me lo encuentro aquí terminando el “Tres alas”. A la tripulación podrá escondérselo pero a mí no me engaña.
                -Coge ron y siéntate. – El oficial obedeció.- Entrenamos en los mares libres porque vi que la armada gastaba demasiado tiempo con nosotros y no me dio buena espina, cuando nos recibieron a balazos se confirmó mi sospecha no buscan proteger si no controlar, y nosotros somos una amenaza para su coartada “pacífica”, al construir un nuevo barco y no darnos por vencido, movilizamos a los renegados a volver con nosotros, y al pueblo a plantar cara, no entiendo por qué nuestra camarada nos ha dejado, tengo mis sospechas pero no lo sé a ciencia cierta, mis ausencias se han centrado sobre todo en poder recabar información sobre los movimientos de la armada, y poder buscar a nuestra camarada. Pero desafortunadamente lo segundo depende más de ella y menos de nosotros. En cuanto a lo primero, según lo que he podido ver se acerca otra guerra. He intentado evitarlo desde que terminó la anterior, y hemos avanzado mucho, esta vez la armada tiene una pequeña “fisura” que pienso aprovechar. Así que iza esta bandera. – Dijo lanzándole al oficial la bandera.
El oficial la desdobló. Su símbolo se encontraba en el centro pero todo rodeado de un color negro  y acompañado de una calavera.
                -Pero esto es…
                -Eso es nuestra bandera, arriba oficial, le acabo de explicar que estamos en guerra.

viernes, 21 de junio de 2013

Sueños de un corazón pintado.



 ¿Quién espera levantarse un día y encontrarse con una experiencia que le haga al menos intentar cambiar el rumbo de sus decisiones? Señores, el pasado miércoles día diecinueve de mayo de 2013, he tenido la suerte de encontrarme en este apasionante viaje que es la vida, con  una gran persona, ejemplo de superación personal. Su historia haría saltar las lágrimas al más fuerte de los hombres, pero hoy no estoy aquí para hablar del pasado, sino del presente y del futuro.  El nombre de la protagonista de esta historia es: Anita.
Como sé de sobra que mis grandes amigos “La dosis de locura”, y “Palabras para Ali”, ya están comenzando a contar su historia muchísimo mejor de lo que yo podré hacer jamás, centraré esta entrada en mi propia experiencia. 
La verdad no imaginé en ningún momento, que mi corazón pudiera doblegarse a sus ojos en solo cinco minutos, pero tras cruzar la puerta de su casa no pude evitar observar incrédulo la fortaleza de esta persona. Si, solo cinco minutos bastaron para que su sonrisa me cautivara como la miel cautiva a los osos. Pero  sigamos por lo importante. Anita es una chica de 30 años, que actualmente reside en Oviedo con sus padres  y que a pesar de la distancia que tiene de con el resto de su familia (el ancho mar), pinta cuadros, pues no es otra su gran pasión. Pueden temblar los pintores del mundo, pues tendrán que inclinarse ante su gran maestría.

Puede que muchos estéis sonriendo, y penséis: “No es para tanto”.  Aaah pero incautos bobalicones os hace falta un pequeño dato, nuestra gran maestra del arte desafortunadamente tiene parálisis cerebral. No espera que ahora bajéis la cabeza o miréis hacia otro lado. Pues en sus propios ojos se puede observar un destello de orgullo y satisfacción por superarse así misma día a día, de querer ser ella misma, de mostrar al mundo su gran estela. Y esto señoras y señores se merece todo el respeto y apoyo del mundo. Afortunadamente, esta gran pintora cuenta con dos personas: FB y FC, dos anónimos héroes que día tras día luchan con inquebrantable lealtad contra la hipocresía de un mundo cargado de prejuicios y ayudas vacías. Dos personas de las que un amigo como yo puede estar orgulloso, con solo mirar cómo se desviven por nuestra gran maestra.
Y son estas tres personas, las cuales responden la pregunta formulada al comienzo de la entrada. La respuesta es: SI, si vale la pena cambiar el rumbo para tener una nueva camarada en el barco, si vale la pena luchar por los sueños, y si estáis ganando la guerra a la estupidez y los prejuicios. Y son a estas tres personas a las que doy gracias por permitir que este humilde amago de escritor participe en su aventura.

PARA CONOCER A NUESTRA PROTAGONISTA:

domingo, 9 de junio de 2013

Llamada a la construcción de un camino



El barco estaba casi listo. Unas pocas adquisiciones más, y podría navegar hacia el Este en busca del misterioso anciano. Él, se encontraba en el mismo sitio que el día anterior, y que el anterior del anterior, y que el anterior del anterior del anterior, y así un largo etcétera que llegaba al mes y medio. Siempre sentado en el mismo sitio, el acantilado. Desde allí, él coordinaba la construcción del barco, y su mente podía desvanecerse en el horizonte.
Su segundo de a bordo llegó, para informarle de la llegada de tres personas, que no esperaron en la playa, sino que subieron hasta su situación. Aunque el capitán ya sabía de la presencia de dos de ellos,  pues había visto su barco hacía dos días rodeando la isla. La primera en presentarse  fue una joven, el capitán le había visto en una de las bases del gobierno central.
                -¿Una marine por aquí? ¿Tan mal está el gobierno central que me manda miembros rasos? – Comentó el capitán con una sonrisa irónica bajo la capucha.
                -He dejado al gobierno central, vengo a enrolarme. Si hace falta empezaré desde lo más bajo, pero dame una oportunidad de demostrar que soy libre para marcar mi propio camino.
                -Sabes bien, que yo no soy el gobierno central. Yo, siempre doy una oportunidad a quien la pida. Pero recuerda que a partir de ahora todo cambiará, tendrás que trabajar duro, estarás perseguida por el gobierno central, y tendrás que aguantar la fama que otros te ponen “cambiacapas”. – Tras un silencio, el capitán continuó – Que no te moleste nunca lo que los demás puedan decir de ti novata. Vete a ayudar a tus compañeros en la playa.
“Espero no arrepentirme de esta decisión como antes” pensó el capitán, fijando la vista hacía el horizonte, y  añorando ver lo que hacía un mes y medio esperaba allí sentado. Tras unos segundos de silencio, llegaron otros dos invitados. Ambos con viejas indumentarias con capucha blanca, con golpes, arañazos, pero conservando toda su nobleza, y valiente apariencia. “Renegados” pensó el capitán, “Al fin se presentan”. Ambos antiguos compañeros, le observaron, y se arrodillaron ante él.
                -Queremos enrolarnos mi capitán.