lunes, 8 de diciembre de 2014

Treason



El frío viento del norte revolvió su claro cabello como un padre acariciando a su rebelde hijo. La nieve caía lentamente formando una gruesa alfombra blanca sobre las castigadas tierras.
                -Conseguiste salvarlos… -era la voz de una de las maestras, de sus compañeras.
                -Si… -suspiró esperando a que ella se colocara a su lado- por poco sufrimos bajas, pero mis aprendices consiguieron aguantar hasta que llegué.
                -Grandes aprendices los tuyos…
                -Sí, heredarán todo por lo que estamos luchando.
                -Si bueno… puede que los invasores no estén tan equivocados.
                -Qué quieres d…

El frío acero se clavó como un cristal de hielo, su cuerpo se postró de rodillas… no podía ser… no podía creerlo. Ella ya había desaparecido, lentamente su mano, agarró la daga… emitió un grito de dolor, sangraba… pero debía arriesgarse…
Emitiendo un rugido de dolor arrancó el puñal. Sus manos estaban repletas de sangre, hacía frio, el mundo a su alrededor estaba desapareciendo. 
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                -No caigas joven maestro… -sus arrugadas manos, su dulce voz, todo era conocido, ella, la maestra de maestras le hablaba- No me queda mucho tiempo… mi cuerpo y mi mente no aguantarán mucho más, tienes que luchar.
                -Ha sido un aliado… -dijo él escupiendo sangre.
                -Los cinco maestros tenía un traidor… lo siento…
                -Yo… pensaba que lucharían con honor… -su voz temblaba, la tristeza y la rabia dominaban su corazón.
                -Vamos… si tú caes ¿quién liderará la rebelión?
                -La rebelión… -dijo él sonriendo con tristeza- ¿de qué sirve una rebelión cuando los ricos son más ricos y los pobres son más pobres? ¿De qué sirve una rebelión si el amor y la confianza son vencidos por la ambición y el poder? ¿De qué sirve una rebelión si la justicia seguirá siendo dada por personas cortadas por el mismo patrón? ¿De qué sirve una rebelión si nos seguimos hiriendo los unos a los otros? No hago esto por la rebelión, lo hago porque me avergüenzo de mi propio país, un lugar donde la corrupción y la política son las armas del juego, donde si no estás con el sistema estás muerto. No hago esto por un bando ni por el otro, estoy aquí porque esos jóvenes que están luchando no merecen un  mundo cruel, triste, y corrupto, donde la palabra justicia y la palabra democracia, son utilizadas para justificar actos deleznables. No lucho para que unos pocos cambien a otros pocos con demasiado poder, lucho por mis pequeños, mis muchachos… nada más y nada menos, para que algún día puedan mirarse a sí mismos con orgullo por vivir en un mundo que ellos mismos hayan construido con los valores que en verdad hacen única a la humanidad.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Return



Todos los soldados habían conseguido llegar al castillo, salvo su pequeño ejército. Habían estado arriesgando sus vidas para ayudar a los demás a llegar, ese comportamiento era muy típico de su maestro. Pero él no estaba allí… y en su ausencia ellos debían mostrar que por algo son sus aprendices.
Demonios y extraños brujos por todas partes. Cada uno de ellos se había dirigido solo a los diferentes frentes abiertos, no podían dejar que el castillo sufriera un solo rasguño. El demonio del fuego  la miraba con superioridad. Eran muy fuertes, ellos lo sabían desde el principio, pero era necesario que alguien les enfrentara aunque no pudieran solos contra ellos.
Consiguió esquivar el ardiente golpe, pero la explosión elevó su cuerpo un par de metros, dejándola en el suelo llena de magulladuras y quemaduras. El demonio no mostró ni un ápice de piedad, extendió su llameante mano, y lanzó su último ataque. Cerró los ojos, era el fin, ya sentía el intenso calor del fuego…
El olor a humo le dio nauseas, sus ojos se abrieron lentamente… su espada brillaba con un tono anaranjado debido al reflejo del fuego ahora esparcido a su alrededor, aún seguía teniendo el pelo dejado y la barba despoblada, pero su armadura estaba adornada con nuevas telas verdes, en realidad todo eso daba igual… él había detenido el impacto, ya estaba allí.
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Sus ojos verdes observaron al demonio… lo evaluaba con una expresión más fría que un glaciar…
                -Estas en mi territorio… ¡¡márchate!!
El demonio se detuvo durante unos segundos, pero continuó avanzando avivando aún más las llamas de su cuerpo.
                -Has atacado a lo único por lo que daría mi vida, y pagarás por ello…
Sin siquiera volver a darle una nueva oportunidad, se lanzó contra su ardiente enemigo de un salto. La mano del demonio le agarró, ella emitió un grito de temor… no… el cuerpo… el cuerpo se desvanecía en su ardorosa mano. Él… él estaba justo a sus pies, y sin dudarlo cortó al adepto del fuego por el abdomen, hasta separarlo en dos inútiles partes. Había vencido…
                -Pero… ¿cómo has…? –su cuerpo se había desdoblado, era inexplicable.
                -Los secretos de mi elemento solo los conozco yo, –interrumpió él con expresión seria- volvamos al castillo…
                -Y… ¿los demás?
                -Todos están a salvo… tranquila. Volvamos, descansemos, y preparémonos para la guerra, una invasión se acerca.
                -Yo… lo… lo sien…
                -Estoy orgulloso de vosotros ¿sabes? Habéis mostrado valor, lealtad, y templanza. Y aunque la prueba resultaba imposible, habéis sabido saltar al campo de batalla y aguatar. A partir de ahora no sois simples soldados de la revolución, sois mi última esperanza para gobernar esta región. Si permanecéis a mi lado, plantaremos cara a todo enemigo que quiera destruir el mundo que tanto nos ha costado construir y proteger.
                -¿Y por qué no gobiernas tú…?
                -Ahora mismo es imposible… además alguien como yo no podría hacerlo… solo soy un simple maestro… un maestro que enseñará el poder de los sentimientos.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Why



El sonido del veloz galope del corcel rompía con la armonía del bosque. Su jinete no descansaba en su viaje, no podía hacerlo… y menos cuando ellos estaban en peligro. Aun recordaba la expresión de burla de la invasora… allí estaba esa imagen, ocupando el centro de aquella nueva oscuridad que ocupaba toda su mente ¿acaso la maldad nunca terminaba? ¿Qué sentido tenía vencer si otro enemigo se volvía alzar cada vez más fuerte? ¿Por qué les atacaba a ellos? ¿Acaso la injusticia nunca daría su brazo a torcer?  Desde hacía años, ese había sido su destino… su entrada en el ejército real, la traición de sus maestros, la creación de la rebelión, las batallas tanto a sus puertas como en tierras desconocidas, recordó las pérdidas, los abandonos, las ilusiones, las decepciones, recordó victorias y derrotas, sonrisas que jamás olvidaría, lágrimas que aún dolían, recordó a amigos, enemigos, traidores, desertores, recordó olores, sentimientos, sensaciones, recordó besos, caricias… recordó enfermedades, heridas, los puñales y sus dueños, por algunos habría dado la vida… recordó el más absoluto de los dolores que un hombre puede padecer, un dolor continuo, a la vez venenoso y letal, un dolor que destruye desde lo más profundo de nuestro interior, que arrasa con todo a su paso, un dolor que silencia los gritos, que rompe los silencios, que solo deja un mero cadáver viviente, algo que vacía, que destruye…

Su respiración era entrecortada, el miedo le abatía, no quería que ellos pasaran lo mismo. Era una prueba demasiado dura para una persona. Su mente siguió recordando… y recordó aquello que lo mantenía con vida. Unos niños… unos niños inocentes, divertidos, soñadores… se quejaban, pues no querían ir a acostarse… nadie podía calmarlos, “Demasiado curiosos” decían algunos, “escandalosos e indomables” decían otros, recordó su mirada, su pregunta… ¿Por qué? Como no… ¿por qué se tenían que ir si no querían? ¿Por qué no poder pasar más tiempo con sus compañeros? Recordó el abrazo, recordó su promesa… jamás lo olvidaría…



 JAMÁS....



martes, 2 de diciembre de 2014

War



La brisa acarició su rostro, el olor del bosque relajó sus músculos, su mirada observó la amarillenta luna llena. Ni siquiera los cráneos bajo sus pies inquietaban su confianza, su mente…
Habían reunido los máximos apoyos posibles, pero en su interior, sabía que no sería suficiente. Algo iba mal para que esa figura desconocida estuviera  allí plantada tan relajada… la nueva comandante de los invasores portaba una elegante armadura blanca y roja, y bajo su rostro afable, pudo intuir su evaluadora mirada. Les conocía… él lo sabía… se había preparado para el encuentro.
                -¿Sera suficiente? –preguntó la anciana maestra a su lado. Fiel a la causa y amiga personal, había acudido sin dudarlo a la llamada en representación de su ejército. Un ejército que nunca le había abandonado, siempre le estaría agradecido, pasara lo que pasara…
                -Puede que no sea necesario luchar… -dijo la más astuta de las maestras.
-Nuestras fuerzas han sufrido ya sus ataques, y no hemos salido bien parados… -dijo la voz de la maestra del ejército central, a su lado.
-Solo nos está probando –dijo él sin dejar de mirarla- Intenta comprobar nuestra fuerza.
-¿Seremos los cinco maestros capaces de frenar a tal ejército? –La voz de la anciana mostraba temor.
-JAJAJAJAJA ¿CAPACES? –su afilada voz resonó en la oscuridad de la noche como el rugido de una pantera. –Los cinco maestros… dos ancianas, un novato, y dos ilusas… no me hagáis reír…
-Enfréntate a mi si tan segura estas…
-No soy tonta joven maestro… conozco tu habilidad en combate. Hay muchas formas de hacer sucumbir a un hombre sin siquiera tocarle un pelo…
-Qué quieres d…
Su cuerpo se paralizó, y el poco calor de su corazón calló en picado… se había atrevido… y él encima había caído en el engaño.
                -¡¡RETIRADA!! ¡¡VOLVER CON VUESTROS EJÉRCITOS YA!!
Antes de que sus compañeras asimilaran la orden, él ya había iniciado la vuelta. Debía volver rápido, no podía perderles, no iba a permitírselo a nadie… sus ojos se volvieron atrás y mientras se maldecía por no poder hacer justicia, su mente le envió un mensaje “jamás…”.