Las tormentas. Temidas, y fuertes. Pocos llegan a salir de
ellas, ten cuidado incauto viajero, pues
muchos se cayeron por donde tu pisas.
Las personas caminamos muchas veces sin darnos cuenta de la cantidad de tormentas
que acechan a nuestros compañeros de viaje, tormentas frías de hielo, o
hirientes de arena, ¿qué más da? Todas son peligrosas. ¿Pero que podemos hacer
nosotros? ¿Cómo ayudar a salir al que esta a nuestro lado? no podemos, ellos
solos deben salir, nosotros solo somos su soporte, su protección, su capa. Hoy,
y siempre amigo viajero, no te olvides de tu vieja capa.
Cierra los ojos e imagina... ¿Qué es lo que te hace ser tú? ¿Cuál es el mundo que tu corazón persigue? Si eres capaz de saberlo, bienvenido/a a mi mundo...
martes, 15 de mayo de 2012
martes, 8 de mayo de 2012
Amanecer rojo
El primer rayo de sol muestra lo que queda de nosotros,
muestra como nos confiamos, muestra como sin darnos cuenta el golpe era
inminente. Apareció de repente, de
manera inesperada, se adelantó, y no estábamos preparados. Fue un ataque
lateral que acabó por dividirnos. ¿Qué queda ahora después de los abandonos? Un
barco agujereado, un animal malherido, una manada más dividida, y muy pocos en
pie, dispuestos a seguir adelante, a hundirse si es necesario, ¿para qué? Y
¿por qué? no lo se, lo único que de momento puedo decir es que YO NO ABANDONO.
lunes, 7 de mayo de 2012
Suenan los tambores
Retumba la tierra, desde hace tiempo, en el horizonte el
brillo rojo de la lucha nos da a conocer a que nos enfrentamos, todos saben que
lo que un día empezó, corre peligro de acabar. Muchos fueron los ataques, si,
muchos, pero ninguno de ellos acabó con aquello a lo que defendemos, mucho fue
el tiempo utilizado para restaurarnos, mucho fue el tiempo utilizado para que
todos aceptáramos la situación, y sobre todo mucho fue el esfuerzo realizado
para resurgir. Se acerca un terrible golpe, un golpe que nos afecta a todos
tanto al norte, como al sur. Da igual las diferencias, da igual nuestra
condición, da igual nuestra forma de ver la vida, ahora juntos recibiremos el
ataque, y juntos ganaremos o perderemos.
Suenan los tambores, se aproxima, ¿Por qué después de todo
lo luchado no puedo estar ahí? ¿Por qué exactamente ese día me reclaman mis
obligaciones?
Aunque mi corazón desee con toda su fuerza estar allí, mi
mente debe centrarse en las pruebas individuales que me esperan. Solo me queda
decir, suerte.
lunes, 30 de abril de 2012
"A" de Aventura
Ya acabado el visionado basado en hechos reales, haber
comido, y haber podido descansar, mi cuerpo y mi mente emprendieron la
aventura. ya nervioso por el acontecimiento cercano, no paré a pensar en el
verdadero número de mis acompañantes, muchos sin duda. Y tras un viaje transcurrido sin incidentes,
llegamos a nuestro destino, lo que sería nuestro techo esa noche y la venidera.
El día, transcurrió de manera tranquila, cargado de rencuentros,
presentaciones, juegos, y risas. Y por fin después de un par de horas de espera
para que la tranquilidad reinara en el lugar, el descanso se hizo posible.
Suena la alarma, maldices todo lo que te rodea, pero una
ducha caliente, siempre saca lo mejor de ti. Se despiertan, y entre risas,
juegos, todos bajamos a desayunar. Cuando levanto la vista del plato, veo lo
que antes era un comedor, y entre los compañeros decidimos quien va a
reconvertir esta sala en un comedor normal. Después de ese festín mañanero, las
pilas ya están cargadas, comienza nuestra labor, nuestros grupos están
dispuestos, y tengo conmigo a tres de
los cuatro mejores de mi grupo normal, junto claro está a cuatro más, dos
nuevos, y dos de otros años. Las primeras actividades, son difíciles, se nota,
pero después de todo somos los primeros en acabar. Comemos, y por fin un poco
de tiempo libre para ellos, pero nuestra tarea no había acabado. Decidimos
cambiar el plan establecido, y tras mucha preparación, comienza un juego que
une misterio, suspense y terror. El juego transcurre solo con un abandono, las
estadísticas están de nuestra parte, fue una buena elección. Mi representación,
no deja alma tranquila, y ninguno de los detectives quiere quedarse más de
cinco minutos conmigo. Tras haber hablado con todos los grupos, llega la hora
de las decisiones, dos de los seis grupos me acusan, fundamentando mi extraño
comportamiento, pero en realidad no sospechan que el verdadero “culpable” esta
a mi izquierda, cuando por fin tras unos largos minutos, se descubre el pastel,
solo un grupo se ha alzado con la victoria a través del ingenio. Muy cansado
pero animado, y alegre, preparamos una
noche sin igual, y el jurado tras valorar todos los espectáculos del concurso,
alzamos como ganadores a dos grupo, uno de ellos el mio, que con mucha
coordinación e ingenio, atrajo la atención de todo el mundo. Como último juego
de la noche, los colores y el equilibrio, ponen a prueba a todos, y otro grupo
se alza con la victoria. Ya derrotados, suben, y las sorpresas por ser un día
especial, se oyen en una habitación, las demás casi en silencio, van entrando
en ese mundo en el que nadie puede entrar, los sueños.
Otra vez el sonido de la alarma me sobresalta, cansado por
un intento de broma nocturno, me dirijo de nuevo a la ducha, que vuelve a despertar mi alegría y mi ánimo.
Otra vez, ocurre lo mismo en el comedor, la jauría de lobos hambrientos, arrasa
con todo, pero otro grupo de la manada debe arreglarlo todo. Tras un sermón de
lo más aburrido, comienza un paseo, el tiempo está de nuestra parte, y el mar
se alza azul brillante con todo su esplendor. Tras un paseo muy gratificante,
intento tomarme una caña, pero esta prefiere volcarse sobre mi ropa. Congelado
llego a mi habitación, me cambio, y bajo a comer, todos ya ha empezado, y
mientras disfruto de una comida excelente, soy comunicado de un bulo sobre mi,
así que tras comprender algunos comentarios extraños del día anterior, entre
los compañeros ponemos en marcha una engañifa que dejó a todos atónitos, y
enfadados por ser tan crédulos, no se
esperaban la jugada.
Llegó el momento de las despedidas, todos volvemos a casa.
Abrazos, y promesas por doquier, y por fin tras otro duro recorrido, en el que mi
grupo me demuestra una madurez impresionante, llegamos a esa parada, en la que
cada progenitor me da las gracias de una manera diferente. Mi trabajo había
concluido, ahora solo espero que las cosas vayan aún mejor.
miércoles, 25 de abril de 2012
El futuro.
El futuro es nuestro, somos libres de cogerlo, o
desperdiciarlo. Es algo que se construye, poco a poco, y construirlo o
mejorarlo es un derecho, que nos intentan arrebatar. ¿Acaso en el pasado el
hombre no lucho por lo que hoy consideramos fundamental y necesario para una vida normal?
miércoles, 18 de abril de 2012
De las cenizas del Fénix.
Hace relativamente poco tiempo, he visto una señal, muy
pequeña, apenas perceptible para muchos de los nuestros. De las cenizas de lo
que antes fue y de lo que hoy no es, he podido darme cuenta de un
comportamiento de una generación, mejor dicho del comportamiento de la nueva generación. Ese grupo de los
recién llegados, ha dado a entender a los grupos más veteranos, su deseo de
quedarse, no solo en su momento (que es ahora), sino que su deseo va más lejos,
donde nosotros estamos ahora. ¿Será entonces posible que el “ave” vuelva a
mostrar el esplendor de su vuelo?
Esta situación, me ha hecho pensar, que puede ser que estas
tres generaciones sean las que al final pongan de nuevo todo en su sitio, y que
nosotros, los que hoy llevamos esa “Lucha
sin fin” solo seamos simples puentes, que les ayuden a reconstruir lo que
hoy, aparentemente, es polvo negro.
Supervivencia
Aún puedo visualizar, la desilusión que producía llegar a
ese lugar por la mañana. Su aspecto gris, casi negro, te producía ese agujero
en el estómago insoportable, todavía hoy lo siento cuando paso por allí cerca.
No comprendía porque en tan solo unos meses, el simple hecho de desplazarme
unos pocos edificios, podría afectar a la forma de labrarte un futuro.
En fin, tras un par de meses, ya sabía que no entraba para
aprender, sino que para observar la injusticia, en plena cara. En poco tiempo
descubrí, que los de la mesa grande, los que deberían dar ejemplo, eran los
causantes de esta situación. A ellos, les daba igual como fueras, lo que intentaras, lo que aprendieras, a ellos solo les importa su paga mensual.
Otros sin embargo inmersos en esa rivalidad de hace años, solo necesitaban
saber de donde venias. Nada más. Unos pocos, contados con los dedos de una
mano, ejercían su deber. Me hicieron dudar muchas veces de mi verdadero sitio,
y de cual era mi lugar. Sus artimañas no pudieron conmigo, pero si con la gente
de mi alrededor, la cual fue disminuyendo su respeto y confianza. ¿Qué podía
hacer yo?
Solo una cosa, se mantuvo en mi mente como solución: seguir
adelante, firme, con decisión, daba igual cuantas veces cayera, y cuantas me
intentaran rematar, siempre me levantaba. No les daría la satisfacción de
derrotarme, sin duda conmigo no pudieron. La lucha duro tiempo, quizá
demasiado. Pero me levante triunfante, demostré quien era, de que pasta estaba
hecho, y cual era la verdadera razón de mi situación.
Tras salir de ese sitio gris, todo empezó a mejorar poco a
poco, y pasado un tiempo, decidí entrar de nuevo. No me recibieron, no se
atrevieron a salir y mirarme a los ojos. Desde la puerta me comunicaron que
debía marcharme. No fue como me esperaba, pero me marché con una sonrisa de
satisfacción que hacía mucho que no tenía. Todo había acabado, era momento de
empezar de nuevo en otro lugar en el que sin duda, todavía hoy me alegro de
estar.
martes, 10 de abril de 2012
La manada.
El grupo. El grupo inseparable, juntos, como siempre. Son
todos tan diferentes, y sin embargo ahí están, dando cada uno lo mejor de si,
viviendo momentos emocionantes, graciosos, motivadores, tranquilos, de locura,
imposibles de olvidar. No existen muchos así. Pero incluso a veces el grupo
olvida sus funciones. La del apoyo un día, la de la confianza al siguiente, la
del afecto un día cualquiera. Y son en estos momentos extraños y de olvido cuando se llega al punto
crítico. ¿Porqué entonces sigue a flote, tan magnifico como el primer día?
Porque en el fondo están todos a una, pase lo que pase, demostrándolo en sus
actos, sin dudar. Porque todos saben que los lobos solos no pueden sobrevivir
en la montaña, pero todos juntos son indestructibles.
viernes, 6 de abril de 2012
La lucha sin fin.
Un viernes más, te levantas contento por lo que te espera, está todo preparado, organizado meticulosamente desde el día anterior. Lo imprimes, lo ensayas y en tu cara una sonrisa de satisfacción personal reluce como el sol mañanero. Durante la mañana sigues construyendo tu futuro, un futuro prometedor, pasito a pasito, y sigues pensando que quedan solo unas pocas horas para disfrutar de tu esfuerzo. Dejas de trabajar ya. Tras satisfacer a tus tripas que rugían como un león triunfante en la sabana, tomas el camino hacia el lugar donde creciste, tu pasado, su presente. Como siempre, ellos te reciben de una manera especial cada día, mientras que entusiasmados esperan que comience la “función”. Ya es la hora, es mi turno, les expongo una situación, una realidad, o un valor. Ellos comienzan a pensar, te preguntan, piensan, exponen su opinión sin miedo a ser reprochados o traicionados, claro, están todos juntos, como una piña, nadie puede dañarlos. Sonrío y recuerdo, yo también era así, confiado, seguro de que todos seguiríamos juntos hasta donde estoy yo. Pronto empezarán las divisiones, será el comienzo del fin, ¿Quién sabe quienes o cuantos se quedarán?
Como decía exponen su opinión, hablan, contrastan ideas, y por fin, ven la realidad, solos, sin ayuda. Sorprendidos, se sonríen los unos a los otros. Ya es la hora, ellos se marchan, pero la lucha no acaba. Llegas al despacho tu “superior/a” te vuelve a bajar a la realidad, te demuestra una vez más que esto es una mera sombra de lo que era, las ruinas de lo que tu habías conocido. Te preguntas: ¿Por qué sigo entonces? ¿Para qué tanto esfuerzo? ¿No sería mejor eliminarlo de raíz todo y dejar de esperar lo inevitable?
Sales, tus compañeros, los que también fueron tus maestros, están igual que tu, lo notas en su cara de decepción. Cuando ya estas en la calle los vuelves a ver. Todos juntos, te sonríen, entonces comprendes, que sigues allí por ellos, porque no se merecen esta situación, y porque aunque tus “aliados” en el resto de ciudades se vayan reduciendo, tu seguirás allí por ellos, al pie del cañón, luchando para que ellos también disfruten, como tu lo hiciste en su momento.
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